Fabiola Tercero y el teatro de la dictadura

*Nayel Martínez

Se abre el telón: aparece Fabiola Tercero Castro, la periodista y promotora de lectura que desapareció desde hace 16 meses después que la Policía del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo allanara su casa.

Fabiola, aquella de la sonrisa genuina y estridente no está ahí. La del martes 11 de noviembre es una Fabi apagada, con ojeras, delgada y la mirada desenfocada. Y según dijo ella misma a los medios propagandistas del régimen, “con depresión y ansiedad”.
Los títeres estaban listos para llevar a cabo la obra: la batería de medios estatales que difunden el discurso oficialista. Los titiriteros: la pareja dictatorial, Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La obra: Desmentir que Fabiola estuviera “desaparecida” y reproducir el discurso de que la periodista está bien y que ha estado recluida en su casa por un año y 4 meses porque ella así lo desea.
Tercero, con su proyecto El Rincón de Fabi viajaba a los departamentos cargando libros para rifarlos, intercambiarlos o venderlos y si los estudiantes no tenían dinero para comprarlos, los regalaba, porque su principal misión era que el conocimiento se multiplicara. Según la dictadura, Tercero dejó el proyecto que ya había trascendido fronteras, para estar voluntariamente encerrada en su casa.
El 12 de julio de 2024 siete policías allanaron la vivienda de Tercero, ubicada no muy lejos del Reparto El Carmen, vecindario que se mantiene custodiado por fuerzas policiales debido a que ahí está la residencia de la pareja dictatorial.
Desde entonces Fabiola había desaparecido. Organizaciones de derechos humanos y colectivos de periodistas solicitaron información sobre su paradero. Incluso el Departamento de Estado de Estados Unidos había solicitado información sobre Tercero.
Fue hasta esta semana que el régimen dio la prueba de vida de la periodista, de una manera teatral y lavándose las manos. En los videos compartidos por los canales oficialistas, Fabiola aparece junto a su mamá. Fabiola habla poco y escuetamente explica que está en su casa, que no está desaparecida, una voz agrega: “Nunca lo ha estado” y ella lo repite.
En una nota publicada en la web del oficialista Canal 8, que no aparece en los videos, se lee que Fabiola dice: “Quedé pendiente de continuar la entrega de algunos libros”.
Los periodistas sabemos cómo funciona este régimen, cárcel o el exilio para los que no piensan igual o los critican. También sabemos de las puestas en escena para aparentar normalidad, de las coacciones a los ciudadanos que están bajo arresto domiciliario al igual que Fabiola, quien por 16 meses ha estado incomunicada y no tiene acceso a un celular.
Lo grave del asunto es que la gente dé crédito a este montaje de la dictadura y dude de Fabiola, esa misma que se enfrentó a los agentes cuando allanaron su casa. No es lo mismo hablar desde fuera que estar en Nicaragua, donde las paredes tienen oídos y la manipulación de la información es el plato del día a día en el menú del régimen.
Se cierra el telón: Fabiola, si algún día leés esto, sabé que creemos en vos, que esperamos que pronto en verdad estés libre plenamente y tranquila en tu casa y que El Rincón de Fabi siga volando y reproduciendo la lectura.

La autora es periodista y vicepresidenta de la Asociación de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN).

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