El presente Diagnóstico situacional de periodistas nicaragüenses en el exilio 2025 representa un esfuerzo por capturar las distintas facetas que enfrentan los y las periodistas independientes de Nicaragua; que desde la crisis sociopolítica de abril 2018 y en los años subsiguientes, han tenido que abandonar su país, en un intento para resguardar su integridad física y la de sus familiares.
El exilio abarca distintos ámbitos que pasan desde lo económico, laboral, el estatus migratorio, la salud física y emocional y quizá uno de los logros más significativos: la reinvención del oficio periodístico. Este diagnóstico logra profundizar en estos ámbitos a partir de los datos duros obtenidos de la aplicación de una encuesta de opinión en línea, en la que participaron 112 periodistas que se encuentran en el exilio.
Este instrumento permitió obtener información sobre la situación migratoria de los periodistas en los países que eligieron como destino, entre los que destacan Costa Rica (41%) y Estados Unidos (41%) seguido de España (12%), entre otros.
Entre las personas que han sido solicitantes de refugio o asilo, existe un 44.6% que cuenta con este estatus migratorio, mientras que un 38.4% aún se encuentra a la espera de una resolución a su caso; situación que preocupa sobre todo a quienes se encuentran en Estados Unidos debido a las nuevas políticas migratorias del gobierno del presidente Donald Trump.
En el ámbito laboral, un 99.1% de las personas encuestadas eran laboralmente activos en Nicaragua. El 75% trabajaba para medios de comunicación analógicos (prensa, radio y televisión), plataformas nativas digitales, en medios híbridos (analógicos con presencia digital) y como corresponsales de agencias internacionales; mientras que el resto laboraba en el sector empresarial, en organizaciones no gubernamentales (ONG), en la academia y como consultores, entre otros.
Para garantizar la sobrevivencia en el exilio, las personas periodistas se han insertado laboralmente en sectores como hostelería y 1turismo, transporte, en la construcción, en zonas francas, entre otros, también han impulsado emprendimientos de negocios y han trabajado en comercios (ventas), supermercados e incluso en servicios domésticos remunerados.
Sin embargo, han continuado ejerciendo periodismo, pese a que cada día los salarios que perciben en el exilio son mínimos y en algunos casos no reciben ninguna remuneración; sino que deciden “subvencionar” a los medios para los cuales laboran.
El 87% de las personas encuestadas indicó que tienen personas que dependen económicamente de ellos, principalmente su cónyuge, hijos/as, madre y padre, hermanos/as, sobrinos/as, entre otros parientes; que en algunos casos se encuentran con ellos en el exilio, o porque les envían remesas familiares.
El 81% reportó que sus ingresos económicos han disminuido considerablemente en los últimos doce meses ante lo cual tienen dificultad para cubrir los gastos de vivienda, alimentación, educación, salud y recreación.
Un aspecto clave, pero a la vez sensible que refleja el Diagnóstico, está relacionado a las condiciones de salud física y psicoemocional de
los y las periodistas. Con una población mayoritariamente joven – adulta (64%) se refleja la presencia de enfermedades crónicas cardiovasculares (presión arterial), neurológicas (migrañas, epilepsia), diabetes, respiratorias (asma), entre otras.
Este cuadro se agudiza más ante la presencia de padecimientos del espectro psicoemocional como la ansiedad generalizada, trastornos del sueño, depresión, estrés crónico, entre otros padecimientos reportados por las personas encuestadas.
El informe también refleja un incremento en la percepción de inseguridad y temor a ser víctimas de represión gubernamental aún en el exilio, principalmente a partir del asesinato en San José, Costa Rica, del exmilitar retirado Roberto Samcam, una voz crítica del gobierno de Ortega – Murillo, cuyo crimen continúa en la impunidad.
Existe temor de continuar ejerciendo el periodismo desde el exilio, también debido a represalias en contra de sus familiares que aún permanecen en Nicaragua, por la presencia de redes de vigilancia transfronteriza y ataques digitales a sus cuentas, entre otras razones.
Las personas periodistas también enfrentan obstáculos de orden técnico para desarrollar sus labores, ante la falta de recursos y equipos tecnológicos. Cada vez existen menos fuentes confiables y dispuestas a dar declaraciones, incluso de forma anónima tanto dentro como fuera de Nicaragua, además de las dificultades para generar ingresos y monetizar para garantizar la sobrevivencia de sus medios. Sin embargo, pese a un panorama que se torna cada vez más gris, el 85% de las personas que participaron en el Diagnóstico indican que les gustaría seguir ejerciendo el periodismo a largo plazo, una muestra de coraje, resiliencia, valentía, pasión y compromiso por continuar informando, principalmente sobre las sistemáticas violaciones de derechos humanos y la desconfiguración del Estado de Derecho en Nicaragua.
Anexo 2_ VERSION WEB_Diagnóstico Situacional de Periodistas Nicaragüenses en el Exilio



